
1000 WAYS TO LEARN
Del 4 al 11 de mayo de 2026, en la preciosa localidad de Monte do Gozo (Santiago de Compostela), tuvo lugar el curso de formación Erasmus+ “1000 Ways to Learn”, organizado por Ingalicia en el contexto de la Acreditación para el año 2026. Durante el proyecto, un grupo de trabajadores juveniles de 11 países se reunió para aprender más sobre la educación no formal, ponerse a prueba mediante la creación y facilitación de actividades y reflexionar sobre su propio proceso personal de aprendizaje. A través de dinámicas interactivas, exploraron diferentes temas útiles para la organización de talleres de educación no formal, tocando temas que van desde el trabajo en equipo hasta la comunicación, desde los juegos educativos hasta la interculturalidad y la autoexploración. Durante los seis días, las personas participantes también tuvieron la oportunidad de convertirse en facilitadoras, organizando distintos tipos de actividades para el resto del grupo, y de debatir sobre el papel de la Educación No Formal en sus vidas.






DÍA 1: Team Building e Introducción
El primer día estuvo dedicado a romper el hielo en el grupo, conocerse mejor y empezar a adentrarse en el mundo de la Educación No Formal. ¿Qué es exactamente? ¿En qué se diferencia de la educación formal o informal? ¿Y cuáles son los elementos que la caracterizan? Los participantes se enfrentaron a una especial “misión imposible” para comenzar a explorar el tema, y descubrieron el mundo de las oportunidades de movilidad europea a través de un divertido escape room.
DÍA 2: Juegos
El segundo día estuvo dedicado a los juegos, una de las primeras formas a través de las que aprendemos en la vida. Empezamos con un viaje a nuestra infancia, recordando los juegos a los que solíamos jugar y compartiéndolos con participantes de otros países. ¿Qué aprendimos gracias a esos? ¿Qué nos enseñaron sobre nosotros? Después, continuamos la mañana con un juego que abrió el debate sobre el valor de la cooperación y la competición en nuestras vidas. Por la tarde, dentro del contexto ficticio de un viaje a Santiago medieval, los participantes afrontaron su primer reto de facilitación de la semana: se convirtieron en diseñadores de juegos y crearon juegos completos desde cero para entretener a los visitantes en una “Feria Medieval de Juegos” organizada por ellos mismos. También, tuvo lugar un brainstorming y una discusión general sobre el valor de los juegos en la educación.








DÍA 3: Trabajo en equipo
El tercer día se enfocó en un tema muy importante: el trabajo en equipo. Empezamos con un reto grupal (encontrar la forma más rápida de que todo el mundo atravesara un círculo de cuerda) que nos hizo reflexionar sobre el tema. Después, descubrimos los diferentes roles que podemos adoptar cuando trabajamos en grupo: nos identificamos más con un único rol o tendemos a cambiar según el contexto? Otro de los temas abordados fue cómo conciliar nuestros objetivos individuales con el objetivo común del grupo. También jugamos a varios juegos de teatro de improvisación para reflexionar sobre el valor de la flexibilidad, y realizamos un pequeño roleplay de resolución de problemas para pensar en cómo afrontar las dificultades que pueden surgir al organizar actividades. Por la tarde, los participantes tuvieron tiempo para viajar a Coruña y descubrir la ciudad.
DÍA 4: Cultura y autoexploración
El cuarto día comenzó con un particular juego de cartas en el que las reglas cambiaban en cada mesa, una dinámica que generó un debate muy rico sobre la interculturalidad: ¿qué es el choque cultural? ¿Lo hemos vivido alguna vez? También intentamos aplicar este tema a la organización de actividades, reflexionando sobre cómo adaptar un mismo espacio a las necesidades de varios tipos de participantes. El segundo tema del día fue la autoexploración: primero disfrutamos de una muy bonita sesión de escritura creativa y después creamos collages y moodboards, intentando encontrarnos a través de imágenes y recortes de revistas. Para terminar el día, el nuevo reto consistió en crear una actividad de 20 minutos relacionada con los temas del día y facilitarla para el resto del grupo. Por la noche, disfrutamos de una noche intercultural muy divertida e inspiradora.








DÍA 5: Comunicación y peer learning
Este día estuvo dedicado a la comunicación, un tema fundamental cuando trabajamos y vivimos con otras personas. Empezó con una reinterpretación de la clásica actividad de la «torre de espaguetis«, en la que parte de cada equipo permanecía fuera al principio y se iba incorporando poco a poco, una dinámica que nos permitió reflexionar al mismo tiempo sobre la confianza y la inclusión. Después, conocimos diferentes estrategias de gestión de conflictos, representadas a través de varios animales. Más tarde, hicimos un brainstorming sobre herramientas útiles para hablar en público, y escuchamos las voces de cada participante a través de discursos que tuvieron tiempo de preparar. Por la tarde disfrutamos de una preciosa sesión de peer learning en formato Open Space, con actividades propuestas por las propias personas participantes. Para terminar el día, introducimos el importante concepto de la Comunicación No Violenta.
DÍA 6: Nuestro viaje de aprendizaje
El último día estuvo dedicado a reflexionar sobre nuestro proceso de aprendizaje y sobre cómo llevar fuera del curso todo lo vivido durante la semana. Empezamos con una actividad para explorar las diferentes formas en las que podemos aprender a lo largo de la vida (“1000 ways to learn”) y con un debate sobre nuestra experiencia personal con la educación: ¿cómo ha sido el recorrido educativo en nuestros países? ¿Ha encontrado la educación no formal su espacio? ¿Y cómo podemos dar más visibilidad al valor de la educación no formal en la sociedad? Después, creamos varios vídeos de difusión, descubrimos más sobre el Youthpass y como valorar las competencias adquiridas y cerramos el día (y el proyecto) con un momento muy emotivo alrededor de un ovillo de lana.





El curso de formación “1000 Ways to Learn” fue una experiencia muy enriquecedora tanto para las personas organizadoras como para las participantes, una oportunidad para aprender mucho y para disfrutar del intercambio cultural y personal durante toda la semana. Los seis días de actividades permitieron explorar una gran variedad de temas y ofrecieron a las personas participantes la posibilidad de ponerse a prueba diseñando y facilitando actividades en inglés para diferentes grupos. También fue una ocasión para compartir historias y culturas, aprender de las experiencias de las otras personas y crecer de muchas maneras distintas. Al final de la semana, las personas participantes regresaron a sus países con una nueva mochila llena de herramientas, ideas e inspiración para organizar mejores actividades en sus propios contextos, convertirse en mejores facilitadoras y facilitadores y difundir el valor de la educación no formal en sus respectivas comunidades.
Porque realmente existen mil formas de aprender, y en este proyecto tuvimos la oportunidad de experimentar unas cuantas de ellas.

